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sábado, 4 de enero de 2014

Capítulo 20



Zorro había logrado convencer a Nami de que Cintia era de fiar, y habían decidido reunirse con los demás.
-Valla habéis tardado un mucho-dijo Robin con una sonrisa pícara dedicada a Luffy y a Nami, pero cambió de expresión al ver que los seguían Zorro y una chica rubia a la que no había visto antes-. ¿Quién es ella?
-Bueno, veras, ella se llama…-comenzó a decir Nami pero fue interrumpida por Ichigo.
-¡¡Cintia!!-exclamó este.
-¡¡Ichigo!!-dijo ella mientras se colgaba de su brazo-. Que contenta estoy de verte, pensaba que tendría que estar yo sola con estos raritos.
-¡¡Rarita serás tú!!-gritaron Zorro y Nami al unísono.
-¿Os conocéis?-preguntó Luffy.
-En efecto, ambos pertenecemos al mismo equipo, por decirlo de alguna forma-contesto Ichigo.
-Sí, y ambos teníamos la misión de protegeros. Por eso estamos aquí-siguió Cintia-. Al principio queríamos que os fuerais, por vuestra propia seguridad, pero cuando descubrí que acompañabais a Akari, pensé que sería mejor contar con vosotros.
-¿A sí que tú también eres un vástago?-preguntó Nami.
-Si-contestó esta.
-¿En qué consiste eso de los vástagos exactamente?-preguntó la arqueóloga- ¿En que cada uno de vosotras posea un poder?
-Bueno, la verdad es que es más complicado que eso-explicó Ichigo-. Todos los vástagos tenemos algo en común, todos poseemos ciertas habilidades, entre ellas la velocidad, la agilidad, un oído y una vista mucho más desarrollados que los de los humanos y una habilidad especial para el manejo de  armas.
-Se podría decir que prácticamente nacemos con un cuchillo en la mano-bromeó Cintia-, no es la primera vez que un vástago de tres años es capaz de lanzar un cuchillo con una puntería que nada debe envidiarle a un adulto humano.
-Además de eso, cada vástago tiene un poder especial, que depende por supuesto de las habilidades de sus progenitores, aunque hay casos en la que posee dos, pero no es lo normal-siguió Ichigo.
-Nos has llamado humanos sin incluiros a ninguno de los dos-dijo Robin-. Doy por supuesto que vosotros no lo sois. ¿No es así?
-Tienes razón, no somos exactamente humanos. Según las legendas, nosotros somos descendientes de ángeles caídos del cielo, por eso también recibimos el nombre de nefilims; aunque para la mayoría de la gente somos hijos de ángeles convertidos en demonios y expulsados del cielo por sus actos maléficos y perversos, condenados a vagar por la tierra sembrando el odio y derramando sangre allá por donde vallamos.
-Resumiendo-le cortó Cintia-,  eso sería lo que pasaría si consiguiésemos romper el sello que nos retiene en esta estúpida isla.
-¿Un sello?-preguntó Zorro.
-Raciel, un ángel, nos lo puso para que nuestro poder no pudiese alcanzar su máxima potencia, temiendo que destruiríamos el mundo. Y así desde ese momento, todos lo vástagos tenemos esta estúpida marca en la mano-Cintia se sacó el guante que tenía en la mano izquierda y dejó ver una marca con forma de estrella-. Solo es una leyenda, pero lo cierto es que ninguno de nosotros puede abandonar la isla.
Todos se quedaron viendo la marca que Cintia tenía en la mano. Ahora sabían que eran pero no lograban entender para que quería esa tal “Cúpula” a Akari.
-¿No es así mejor?-comenzó a decir Ushuff- Quiero decir, que no abandonéis la isla. Si eso pasase, destruiríais el mundo. ¿No habéis dicho que…?
-No seas ridículo-le dijo Cintia ofendida-. Nosotros jamás haríamos eso. Ni siquiera la cúpula lo haría, y eso que quiere dominar el mundo, pero de ahí a destruirlo…
-¿QUE QUIERE QUE?-gritó Nami.
-Por eso necesitan a Akari, ella lee el pensamiento, y la única persona que sabe como quitar el sello jamás se lo dirá porque conoce sus intenciones. Así que pretenden utilizarla para que ella se lo diga-explicó Ichigo-. Afortunadamente no todos piensan como la Cúpula. Hace unos diez años los vástagos se dividieron en dos bandos: la Cúpula, ósea los que quieren dominar el mundo; y el Coliseo, que somos nosotros, que solo pretendemos acabar con la cúpula para poder romper el sello sin poner en peligro al mundo.
-¿Quieres decir que hasta que los venzáis no podréis salir de aquí?-preguntó Nami.
-Así es-respondió Ichigo-. Vosotros no sabéis la suerte que tenéis por poder ir a donde queráis y recorrer el mundo entero en busca de aventuras. Yo daría cualquier cosa por estar en vuestro lugar.
Todos los Sombrero de Paja miraron al capitán. Lo que Ichigo y Cintia habían dicho haría que sin duda este estuviese más decidido a ayudarles, aunque sabían que lo que les esperaba sería muy difícil de conseguir.

CONTINUARÁ…
EN EL PROXIMO CAPÍTULO…
DOS CAMARADAS ENFRENTADOS. SANGI VS LUFFY POR AMOR.
Sangi: No te mereces a alguien como Nami, pero yo le abriré los ojos.


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