Después de esas palabras hubo un largo silencio. Nadie sabía
si era una buena idea preguntar por el hermano de Akari. Querían saber mas pero
no querían hurgar en la herida producida por la pérdida de su hermano, después
de todo sabían lo que era perder a un ser querido.
-Bueno-dijo Akari-. Sera mejor que durmamos un poco ¿No?
-Desde luego hoy ha sido un día agotador-dijo por fin Nami-.
Seguiremos hablando mañana. Venga todos a vuestros cuartos.
-Si-dijeron todos al unísono.
-Y vosotras dos-dijo mirando a Akari y a Taishigi-venid
conmigo. Dormiréis en mi camarote.
Nami condujo a Akari y a Taishigi al camarote y les hizo un
sitio para que pudieran descansar.
-Akari tu dormirás conmigo en mi cama. Y tu Taishigi si no
te importa dormirás en el sofá. Vuelvo en un minuto.
En cuanto Nami salió del camarote, Akari aprovecho para
hablar con la marine.
-Estas incomoda ¿no?-empezó a decir Akari-. Es normal,
después de todo eres una marine.
-¿Cómo sabes tú eso?-pregunto nerviosa Taishigi.
-Simplemente lo sé-respondió-. No estoy segura de poder
confiar en ti.
-¿Y en unos sucios piratas si?-dijo enfadada.
-Se que son de fiar.-hizo una pausa-Pero es gracioso que los
insultes de esa manera cuando estas enamorada de uno de ellos.
-No digas tonterías yo jamás…-intento decir.
-¿Jamás qué?-la corto Akari.- No me puedes engañar. Nadie
puede, veo a través de vosotros.
-¿A qué te refieres con eso?-pregunto rápidamente.
-Ya lo averiguaras-sentencio- Cuando llegue el momento.
Ahora duerme.
Mientras tanto Nami fue a buscar a Robin, la encontró
leyendo como siempre.
-¡Robin!-grito Nami.
-oh, navegante ¿me estabas buscando?-pregunto la arqueóloga.
-La verdad es que si. ¿No vienes a dormir?
-Iré mas tarde. Podéis ir durmiendo.
-Vale, ¡adiós!-se despidió Nami.
Cuando Robin ya no vio a la navegante se levanto y se
dirigió al camarote de los chicos. Al llegar comprobó que todos estuviesen
dormidos. No quería tener problemas. Se acerco a donde dormía el capitán y le
susurro al oído.
-Capitán ¿estás despierto?
-¿Robin? ¿Qué haces aquí?-pregunto confuso.
-Vengo a recordarte lo que
ibas a hacer antes de llegar a la isla.
-¿Antes de
llegar?-pregunto.
-Si ¿recuerdas lo que me
dijiste después de la forma rara en que te trato Nami? -dijo rápidamente.
-¿Lo que te dije?
Luffy empezó a recordar lo
que le había dicho ese día. Recordaba la forma extraña en la que su navegante
le había tratado aquella mañana y recordaba la conversación que había tenido
con Robin:
“-¿Tú sabes que le
pasa Robin? Por favor dímelo- dijo haciendo pucheritos.
- Deberías saberlo pues
me ha dicho un pajarito que tú tienes la culpa.- y se fue dejando allí a Luffy.
-Yo, ¿yo tengo la
culpa?”
Después de eso había estado rompiéndose cabeza preguntándose que había hecho mal. Y
luego había trazado un plan y se lo había contado a Robin:
-“En cuanto lleguemos a la isla me llevare a Nami a dar un
paseo y, cuando estemos solos le preguntare porque esta tan rara
conmigo.”-Había dicho.
-“Y crees que te lo contara así como así”-le había
preguntado Robin.
-“Por supuesto, Nami es mi camarada”-dijo seguro.
-“Vale, yo te ayudare. Te ayudare en tu misión.”
Eso era lo que había pasado. Ahora lo recordaba.
-Si-respondió Luffy por fin-. Me acuerdo.
-Pues perfecto-dijo Robin satisfecha-. Porque ese momento ha
llegado. Mañana tienes que cumplir tu misión, tienes que hacer que hacer que
Nami te lo cuente. “Y hacer que confiese lo que siente por ti”-pensó Robin.
CONTINUARA…
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